sábado, 30 de noviembre de 2013

Hoy

Mis tristezas se dan unas vacaciones, mi melancolía se va de luna de miel con la nostalgia. 
Este día llueven sueños en la calle de la amargura, y mis demonios se esconden tierra,  este día no hay impedimento para poder sentir aquello que llaman felicidad, no existe algo que me impida que se dibuje una sonrisa en mi rostro.
Este día es uno de los o pocos en los cuales mi yo melancólico está descansando, en los cuales no quiere trabajar y prefiere quedarse en casa, prefiere quedarse en mi cama pidiendo otros diez minutos. 
Claro que existe un motivo por el cual aquel ser que suele escribir cosas tristes y sin alguna dedicatoria  de pronto pareciera que no existe; que se hartó de este mundo y en silencio, sin que nadie lo viera: tomó sus maletas y saltó por la ventana.
Al quedar mi otro yo en el olvido me reencontré con aquella parte de mi que había muerto en la niñez: a la cual le asombraba tanto descubrir algo nuevo, disfrutar de los pequeños detalles  de la vida, jugar con el único fin de divertirse, sin importarle el ganar o perder,  que no le importaba si fracasaba; él sólo quería intentar las cosas y ver qué resultaba, el que siempre sonreía ante cualquier adversidad y no le importaba nada más que intentar ser  feliz. 
Aquella parte sin miedo hoy salió del umbral, de las sombras y me saludó, estrecho mi mano con la suya  y le brotaron lágrimas de felicidad al abrazarle y decirme lo mucho que me extrañaba.
Hace tanto tiempo que no me sentía así, y por eso hoy quiero agradecerte; quiero darte las gracias por estar junto a mi cuando más lo he necesitado, por tomarme la mano en mis momentos de nostalgia, por ser mi compañera, mi amiga, mi inspiración, mi todo. 
Gracias por hacer que ese niño dentro de mi volviera a sonreír, a encontrarle sentido a la vida, a apreciar el valor de las persona, a confiar en ellas,  pero sobre todo por darle unas necesarias vacaciones a mis tristezas. 

Olvídame...

Olvídame ahora, antes de que sea tarde; ahora que puedes, ante de que la nostalgia llegue a tu puerta, antes de que tu mano no pueda llenar ese espacio que la mía llenaba, antes de que tus labios sientan la necesidad de besarme, de robarme el aire. 

Olvídame antes de que tus ojos extrañen hablar con los míos, antes de que extrañen quedarse abiertos leyéndome a todas horas. 

Olvídame antes de que te levantes un día con ganas de llorar, de buscarme y con tanto miedo de encontrarme. Antes de que pases por aquellos lugares que frecuentábamos diario, y la melancolía no se apiade de ti, antes de que me  empieces a etrañar, antes de que todo te recuerde a mi, antes de que no puedas encontrar una conexión más fuerte que la de nuestras miradas. Olvídame a pesar de los recuerdos, las caricias , las palabras. Entre más rápido lo hayas menos te va a doler.

Olvídame ahora, en este momento, en este instante; no mañana, no el próximo mes ni su quiera la próxima semana; es ahora. 
Al principio tal vez te duela un poco; pero créeme, no soy lo que estás buscando y menos lo que te mereces.  
Tú tampoco tienes lo que necesito de una persona, no quiero estar contigo cada sábado nublado viendo una película en mi casa, no quiero que sepas de todos mis temores, de mis fracasos, no quiero decepcionarte; ni mucho menos quiero lastimarte.

Por tu bien olvídame ahora.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Te fuiste...

Te fuiste y te llevaste una gran parte de mi contigo, a cambio decidiste dejar a aquel ser inseguro, indeciso, odioso, melancólico, con tanta necesidad de afecto, con tantas tristezas, con tantas peleas perdidas frente al espejo, con tanto odio por dentro. 

Arrancaste lenta y dolorosamente los recuerdos lindos de mi mente y clavaste los rencores, las decepciones, las promesas. Impregnaste el sabor de tus labios permanentemente en mi memoria, robaste mis ganas de sonreír, de pasear por las calles sin rumbo, mis ganas de bailar bajo la lluvia, de vivir. Reviviste mis tendencias suicidas, mis ganas de escribir cosas tristes, de tirarme hacia el vacío de la soledad, de desvelarme pensando en lo vano, estúpido y contagioso que puede ser el amor. Despertaste a lo otro yo que me extrañaba desde que apareciste tú en mi vida; remplazándolo, tratando de hacerme feliz, de volverme un poco más paciente, de borrar todos los malos recuerdo y, las amargas experiencias. 

No te escribo con la intención de exigirte que me regreses aquella parte de mi, no te escribo para reclamarte porque lo hiciste. Sólo te escribo para pedirte que lo cuides, que no lo dejes en cualquier parte, que si no lo quieres me lo puedes devolver ya que podría hacer feliz a otra persona que en verdad lo necesita, que no pone pretextos; que simplemente ama sin saber cómo, dónde y en qué lugar.

domingo, 24 de noviembre de 2013

03/09/13

Y por si te lo preguntabas; si, recuerdo el día 3 de cada mes, recuerdo ese 3 de Septiembre en el cual me sudaban las manos, en el cual no comprendía todo  aquello que provocabas en mi, aquel día en el cual descubrí cada detalle de tus ojos, el sabor de tus labios, y la perfecta unión de tu mano con la mía. Aunque es raro porque días antes nos habíamos besado, aquel día nos habíamos quedado sin palabras, ese día no faltaron las palabras; porque sólo  bastó con la mirada del otro para mantener una conversación. Sólo bastó que mis labios y los tuyos se conocieran por primera vez, hablaran salvájemente, bailaran durante unos minutos, para que finalmente se separaran con ganas de seguir juntos, de pelarse y reconciliarse las veces que fuera, con ganas de morderse el uno al otro. Recuerdo la posición exacta de tus brazos al rededor de mi cuello y de los míos abrazando tiernamente tu cintura, recuerdo  como me comían la mejillas la primera vez que te besé, porque tus cabellos chinos en ocasiones se precipitaban sobre mi, como si estuvieran celosos de mi. 


Todavía puedo sentir el aroma de tu pelo, los segundos en que nos tardamos para separarnos y finalmente mirarnos frente a frente, es como si pudiera recrear todo lo que sentí ese día, como si apenas estuviese apunto de tomar el camión para llegar a tu casa, es como si sintiera ese sudor en las manos y ese vacío en mi estómago, es como si sintiera de nuevo esas ganas de llegar contigo, de decirte todo lo que sentía por ti, como si tuviese de nuevo ese miedo de cómo ibas a reaccionar, qué cara ibas a poner cuando te dijera todo lo que sentía por ti, cuando me quedara sin palabras y sólo me bastara con contemplarte e irme acercando poco a poco a ti para tomar tu mejilla y robarte un suspiro.
Recuerdo todo a la perfección, recuerdo aquella calle en la que nos dimos nuestro primer beso, recuerdo aquel escalón en el que te tuviste que subirte para alcanzarme, recuerdo esa conversación en la cuál cada palabra escrita hacía que nos extrañáramos más.


Y hoy me pregunto si tú también recuerdas aquel 3 de Septiembre, que si no fuera por mi miedo hubiera sido un 2 de Septiembre, me pregunto cada día si recuerdas todo tan bien como yo, si te llega la melancolía así como a mi cada día 3 de cada mes. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Para este dolor

Dispárame con una bala cargada de melancolía, estrella mi cabeza contra los recuerdos, quema mis cartas, ódiame, rómpeme los huesos con tus palabras, grítame, déjame tirado en cualquier parte; pero por favor, haz que pare este dolor de una vez.

Resumiendo

Te odio; me odio a mi mismo por haber hecho todo lo que hice por ti, no quiero volver a verte nunca, no te necesito, fuiste sólo un amor fugaz que pasó por mi vida, no eres necesaria en mi vida, te puedo cambiar por cualquiera, nunca te quise realmente, no fuiste ni eres alguien importante en mi vida, todo lo que dije fue tan vano como el amor que decías sentir por mi; ninguno de esos "te quiero" fue verdadero, no eres indispensable en mi vida, no eres lo que esperaba; no eres lo que necesitaba ni mucho menos lo que estaba buscando, las palabras de amor siempre fueron forzadas, al  ver tus ojos no lograba ver mi reflejo en ellos, no me gustan tus ojos, ni me gusta tu sonrisa. No me gusta haberte conocido; no me logro  explicar cómo fue que nos encontramos, no logro explicar lo que vi en ti, no me gusta nada de ti; no me gusta el sonido que producen tus labios  al pronunciar mi nombre. Te puedo olvidar cuando yo quiera, puedo borrar la esencia de tus labios en los míos y votar todos los recuerdos por la  ventana, quemar tus cartas, puedo convertir en cenizas todo lo que juntos construímos.

Haciendo un resúmen; te extraño; cada día despierto con la esperanza de volverte a ver, con la esperanza de tener el valor de hablarte, con la esperanza de que me contestes y me digas que quieres verme; que vaya a tu casa, que pase por ti en aquel parque al que solíamos ir,  a donde tú quieras; sólo quiero que me lo digas. Que me digas que todo está mal, que desde que no estás conmigo todo va de mal en peor, que no has conocido a alguien que pueda remplazar mi ausencia, que extrañas mi presencia como yo lo hago en estos momentos, que al igual que este ser tú te mueres por verme.

Dime que no me has olvidado, que no has olvidado aquellos lugares que fecuentábamos,  que no has olvidado lo que solíamos hacer juntos, no me digas que me quieres; mejor róbame un suspiro con un tus labios, has que olvide todo, has que quiera tener un motivo para vivir, hazme poder soñar, dime que no has podido quitar la fragancia de mis labios en los tuyos, que extrañas hablar conmigo con sólo una mirada, que extrañas romper esos silencios con besos, desaparecer todos tus miedos con caricias.

Sigo teniendo la esperanza de que me lo digas, la esperanza de algún día caminar por la calle y encontrarte, mirarte fijamente y darte un abrazo, escuchar tu voz, sentir tu cabello; y sí, sé que suena muy utópico, que tal vez soy un idiota por dejarte ir.

Tengo tanto miedo a que me ignores,  a que te de igual, a que no me escuches, a que yo simplemente ya no te importe, miedo a verte feliz con otra persona, miedo a que esa persona te haga sentir bien en esos lunes por la mañana, aquellos sábados nublados, que esa persona te haga reír, que esté ahí cuando la necesites y que te haga cambiar; que seas cariñosa con él, que le demuestres tu afecto, que le repitas diariamente que lo amas y que te dolería su partida.

Amnesia

Y así es como en noches como esta el insomnio me atrapa; así es como las horas pasan sin poder pensar en otra cosa que no sea en ti, extrañándote en cada pensamiento, pensándote a gritos.
Los recuerdos invaden mi mente, las promesas que nos hicimos, todo aquello que queríamos hacer, las cosas que solíamos hacer juntos, todo lo que un día dijimos que íbamos a hacer, todo lo que nos faltaba por conocer, los destinos a los cuales queríamos viajar, aquellas conversaciones  en las cuales no nos decíamos nada; en las cuales sólo bastaba con la mirada de la otra persona para romper con ese silencio, el reflejarme en tu mirada; en esos ojos grandes y hermosos.
Y hoy quiero decir que te sigo queriendo como no tienes idea, que no te lo digo; que no me atrevo a decirte lo mucho que te extraño, lo mucho que te necesito; porque entraste en mi vida y te fuiste 
de ella tan inesperadamente, de una manera tan fugaz que no tuve ni si quiera la oportunidad de decirte adiós, no tuve la oportunidad de exigir una explicación, de darte un último beso, de besarte hasta desgastarte los labios, de decirte lo que nunca te pude decir.
Esto es lo último que te escribo, esta es la última vez que lloro por ti, este es el último día que todo hace que me acuerde de ti, esta vez es la última que te digo te extraño, la última en la cual decido no dormir por el miedo a que aparezcas en mi sueños; tan perfecta, con esa sonrisa que borraba mis miedos, que hacía que olvidara todo con un simple beso, con una sola caricia. 
Tengo miedo a volverte a soñar, he perdido la cuenta de las veces que apareces en mis sueños, las veces en las cuales sólo te tengo a mi lado un instante y después de la nada te desapareces, te esfumas y te vuelves
parte del viento, de aquel paisaje nublado.
No sé quién es más culpable; tú por irte tan repentinamente de vida o yo por tratar de darme una explicación a mí mismo; tratando de cuestionarme en qué falle, cuantas veces te falte, en qué ocasiones no estuve para ti, cuantas veces hacía lo posible para verte.
De alguna manera siento como si esto nunca hubiera pasado, como si tú sólo hubieras sido una ilusión, un sueño.
Tenías todo lo que buscaba en una persona y hasta más; eras perfecta que a veces me pregunto  ¿cómo es que te pudiste fijar en alguien como yo? alguien tan inseguro, inestable. Aquel que siempre trataba de llevar la contraria, aquel que demostraba ser una persona fría y que no demostraba sus sentimientos por miedo a que lo lastimaran.
Habiendo tantos chicos "ideales" para ti, para lo que tú estabas buscando en una persona.
...
¡Ah! ahora me acuerdo, ahora recuerdo el por qué no estoy contigo, el porque estoy con otra persona, el 
porque cada maldito día me duermo y me levanto pensando en cómo hubiera sido lo nuestro si no te hubiera fallado, qué tan felices seríamos si en estos momentos estuviéramos juntos.
No cerré un círculo con otra persona; ese fue problema, nunca le puse un alto, ni le aclaré que simplemente
lo que había pasado entre nosotros nunca volvería a ser, entonces poco a poco fui queriendo no a esa persona; si no a los recuerdos que tenía con ella, las experiencias que de cualquier forma habían cambiado mi manera de percibir el mundo, de los besos robados, las indirectas que los dos entendíamos.
Nunca cerré ese círculo, ahora es tarde para decirlo y lo sé porque no estás conmigo, porque dudo que algún día vuelas a estarlo.
Sé que ya no quieres ni si quiera verme, ni contestar mis mensajes, que has llorado varios días por mi.
Sólo quería decirte; perdón, perdón por ser una persona tan inestable sentimentalmente.
Perdón por hacer que confiaras en este pobre tipo que no sabía ni si quiera lo que quería, perdón por mandar a la mierda; todo lo que juntos habíamos construido, todo lo que nos faltó por construir.
Sé que al leer esto ya te habrás olvidado de mí, o que tal vez me hayas superado, sé que encontrarás a una persona a la cual no  le entregarás todo por miedo a que te falle, que encontrarás a alguien que haga sólo lo posible por estar contigo, alguien que no te quiera tanto como yo para que esa persona no necesite tanta atención como yo la necesitaba, alguien en la que no confíes del todo por miedo a sufrir una decepción.
Esto es un adiós, no un hasta luego, ni un; nos vemos después, esto no es una coma, ni mucho menos son puntos suspensivos, esto no es algo que termine inconcluso.
Esto es un adiós, sólo eso.