jueves, 12 de diciembre de 2013

¿Cuánto?

¿Cuánto tiempo más?
¿Cuánto tiempo quieres esperar para darte cuenta que esto ya no funciona?
¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que nos termine de doler más este final?
¿Por cuánto tiempo haremos como sí esto todavía tiene solución?
¿Hasta cuándo pondremos excusas para no hablar? 
¿Por qué no queremos que esto termine pero, no hacemos nada para impedir que llegue a pasar?  
¿Cuánto tiempo nos falta? Una semana, un mes, días quizá. 

Y es que si, lamento decírtelo de esta manera, pero, ya no eres la misma persona que conocí aquel 4 de marzo, ya no tienes la misma sonrisa dulce, ya no te hago reír como antes. Ninguna de mis palabras hacen que esa sonrisa que tanto amaba reviva. 
No tienes la misma mirada, ni el mismo brillo en tus ojos, no posees la misma felicidad que aquel día en que este ser inseguro se acercó a ti y te pidió una oportunidad; le temblaban las manos, sentía una explosión de sentimientos dentro de su estómago, tenía tanto miedo a no ser lo que tú estabas buscando en alguien, a no ser el chico ideal para ti; porque seamos sinceros: ¿alguien como tú fijándose en una persona como yo? pero sin embargo, lo intente; mis labios pronunciaron ese tan aclamado: me gustas. Y tú solo sonreíste; erizaste mi piel posando tus labios sobre los míos, tocando mi mejilla y haciéndome sentir todo lo que la poesía nunca podrá llegar a expresar, con una mirada supe que quería estar contigo todo el tiempo; quería enamorarte cada día, tal vez caerle bien a tus padres, respetarte, cuidarte, tomarte de la mano. Supe que todo era real, que no eras un sueño, ni una ilusión; en ese momento supe que quería demostrarte que yo podía llegar a ser la persona indicada para estar contigo. 

¿Y sabes? Creo que hemos intentado salvar esto tantas veces que nuestras heridas no han sanado del todo, que ahora más que nunca nuestros fantasmas vuelven a aparecer, que ya no hay nada que podamos salvar mas que los recuerdos de los momentos felices que pasamos, los sábados en la tarde a tu lado, los domingos en los que te extrañaba, los lunes de darnos todo el amor que no habíamos recibido el fin de semana. 
...
He visto como él te hace reír, como está cada vez que la necesitas, cada vez que tenemos un problema. He notado como sonríes cuando tu boca pronuncia esas seis palabras. He notado que ahora incluso le tienes más confianza que a mi, que tal vez te mueres de ganas por probar sus labios, por rodear su cuello, o que te gustaría estar con él en vez de leer esto que te escribo.

Sé que hay una espacio vacío que él podría llenar. 
Y te lo digo porque se nota el brillo en tu mirada casa vez que se acerca a ti; cada vez que te dice cosas al oído con la intención que yo no escuche de lo que están hablando e instantáneamente provoque una sonrisa en ti, se nota cuando sueltas mi mano cada vez que él te ve o te está viendo.
Yo no soy nadie para seguirte obligando a este conmigo. Yo no soy nadie para impedir que seas feliz.  

Ve, corre, él te está esperando, tal vez en estos momentos está contando cada manecilla que gira en el reloj para volverte a ver, para preguntarte si todavía tienes novio. Sé que algún día encontraré a alguien que de lo mismo que yo, alguien con las más tristezas que yo, alguien que no guarde silencio ante las cosas que importan. Tengo la pobre esperanza de que eso suceda algún día. 

Quiero encontrarte en la calle y me preguntes que cómo estoy, qué ha sido de mi; y entonces te contestaré: estoy bien, he encontrado al amor de mi vida y realmente soy feliz. 
Mientras esto sucede por favor no quiero saber un buen tiempo de ti, no te molestes en llamar. No te molestes en tratar de darme una explicación.

Sólo sé feliz, yo por lo mientras trataré de mantenerme con vida.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario